BIENVENIDA

Aprovechando este espacio de difusión con el que cuenta la Provincia, aportamos desde una parte del apostolado que lleva adelante la Fraternidad Jesús del Gran Poder en el área de Salud.

 

COMUNIDAD

Esta obra asumida desde el 2004 como Administradoras para la Arquidiócesis de Guayaquil y a partir el 2006 como parte del patrimonio de la Congregación.

 

Las hermanas que conforman el dispensario son:

Hna. Marriana Yánez                     DIRECTORA   
Hna. Flavia Abad                             SUB-DIRECTORA

 

INSTITUCIÓN

 

VISION COMUNIDAD

Comunidad organizada y educada en valores humanos y cristianos, conocedora de sus derechos y responsabilidades, uniendo fuerzas para resolver sus problemas y alcanzar una sociedad justa, fraterna y saludable.

VALORES

  • Solidaridad
  • Transparencia
  • Respeto
  • Participación Activa
  • Servicio

 

 EL DISPENSARIO MÉDICO MONS. JUAN WIESNETH,  del cantón General Antonio Elizalde de Bucay  de la gran Provincia del Guayas, es propiedad de las Hermanas Franciscanas Misionera de María Auxiliadora y está regentada por las mismas religiosas, designadas por el Consejo Provincial de la Provincia Madre Bernarda en el Ecuador.

Sus teléfonos son (04)2727175

Facebook: Dispensario Médico Monseñor Juan Wiesnetth

 

 

MISIÓN Y VISIÓN

Dentro del trabajo que realizamos las Hnas en Bucay nos dirigimos por aquello que es común a todos los socios de la Red, buscando hacerlo realidad según la siguiente perspectiva:


VISION


Una red de Centros Médicos de la Iglesia Católica, fortalecida, sólida, reconocida y organizada en sus diferentes niveles, que brinda servicios integrales e integrados de salud, con calidad técnica y calidez cristiana dirigida especialmente a las comunidades más necesitadas.


MISION


Redima promueve y desarrolla programas y servicios de salud integral, con calidad técnica y humana a través de una red de centros médicos de la Iglesia Católica, especialmente para la población más necesitada, dando prioridad al área Materno Infantil.

 

HISTORIA

Un poco de historia de Mons Wiesneth de quien lleva el nombre esta obra.

Nace un 15 de Noviembre de 1908 en Waging, Sur de Alemania. Sus padres fueron Jhonny y María Weisneth.

Solía contar: Durante mi juventud. "Vivíamos tiempos difíciles, la gue­rra, los peligros nos rodeaban"; tuvo que esforzarse mucho para lograr su preparación religiosa, la misma que culminó con su ordenación de Sacerdote el 6 de Mayo de 1934 en Freising Alema­nia en la Sociedad del Verbo Divino(SVD).

 

"SU ACTIVIDAD MISIONERA"

 De su natal Alemania salió para realizar su labor pastoral a las Filipi­nas sembrando allí ese germen del apostolado cristiano. A finales de 1968 (Noviembre) las tierras ecua­torianas lo reciben por primera vez y fue la parroquia San Bartolo en Quito donde ejerció el sacerdocio, construyendo la primera Iglesia en la mencionada parroquia, de igual manera coordinaba la ayuda Fra­terna de Munich. Mons. Bernardino Echeverría Arzobispo de Guaya­quil viaja a Quito en Septiembre de 1974 y propone a Mons. Juan Weisneth se haga cargo de la Parro­quia San Antonio de Padua en Mi­lagro. Posteriormente la tierra dulce recibe al sacerdote alemán con cu­riosidad y beneplácito abriendo su labor pastoral  a 43 comunidades rurales llegando incluso a oficiar 56 misas a la semana es decir un promedio de 7 a 8 misas diarias, asis­tiendo a enfermos, moribundos, encarcelados; casi siempre acompaña­do de un bastón y su sombrero a "    pie  o en bicicleta durante sus inicios, para posteriormente gracias a los bienhechores que le facilitaron automotores   para   sus  recorridos. Esto   sin  duda   constituyó   el  más grande ejemplo de humildad y labo­riosidad en un afán de servir al pue­blo   cristiano. Como  decía Mons. Pazmiño, Vicario General de la Arquidiócesis de Guayaquil "Ante el Padre Juanito  debemos rendirle el  más sincero homenaje por su sacrificada labor, y no es menos cierto el celo que como sacerdote sentimos nosotros los sacerdotes jóvenes que no   tenemos   la   fuerza  que poseía Mons. Juan Weisneth para trabajar   incansablemente".   Con   esas  palabras sintetizó que no sólo es ejemplo  para los feligreses católicos sino también para los mismos sacer­dotes y religiosas.

 

 "VICARIO   EPISCOPAL  DE  MILAGRO"

     Su brillante  labor despierta el  interés en todas las personas que logran conocerlo y recibe el acuerdo Arzobispal por el cual es designado Vicario Episcopal de Milagro ejer­ciendo dicha función por un largo tiempo habiendo presentado varias veces la renuncia pero así mismo no le era aceptada por lo cual tuvo que transitar desde Balao, Tenguel hasta Jújan por el norte; y desde Bucay hasta la Isla Puna. Cierta ocasión nos contó "Nunca en mi vida había pasado unas aventuras tan arriesga­das cuando me dirigía a la Isla Puna y tuve que abordar un buque imagínense subir por una escalera de so­ga donde todo se movía, hasta que llegué y me dieron la mano pues te­nía que oficiar una misa campal en el mencionado sitio". Siempre estu­vo presente en todos los actos que su autoridad eclesiástica requería podemos mencionar el cariño ex­presivo de la ciudadanía milagreña que en un desfile cívico al divisar su paso lo aplaudieron sin cesar, confundiéndose los políticos pues ellos se creían merecedores de ese cariño. Solo la ciudadanía lo tenía muy guardado en su corazón.

En ningún momento descuidó a su parroquia San Antonio de Padua ni a sus tantas comunidades ru­rales.

 

EL APORTE MATERIAL

 El mayor despliegue fue la construcción de Iglesias, Capillas, Hogar de Señoritas, casa de la Legión de María, oficina juvenil, conventos, gracias a la ayuda econó­mica de entidades europeas. En el aspecto educativo ha construido au­las, baterías de servicios higiénicos, cerramientos, logró la donación de laboratorios de física, Química y Biología para establecimientos Se­cundarios como el Colegio Nacional José María Velasco Ibarra, General Anda Aguirre, entre otros.

En el aspecto de salubridad construyó el Dispensario Médico San Antonio con la atención de ga­lenos, de laboratorio y con el servi­cio de una botica con medicinas provenientes de Alemania. Se sabe también que fue uno de los princi­pales gestores para la construcción de la clínica Pasteur en Quito a donde envió a los enfermos cuya gravedad necesitaba de ser interna­do. Realizó donaciones al Hospital León Becerra de Milagro para mejo­rar su situación ante las enfermeda­des endémicas como el cólera. Tam­bién hizo donaciones al Municipio de Milagro para que construyeran canales de drenaje ante las inunda­ciones que sufrían los barrios deMi­lagro. Logró construir puentes en el sector rural y ante la bravura de losríos Chimbo y Chanchán contribu­yó económicamente para levantar muros de contención, poniendo su mano para formar gaviones.

Mantu­vo un programa de ayuda económi­ca a las personas más necesitadas que a diario acudían a su oficina en pos de la cooperación del bondado­so sacerdote. Quien manifestaba:"Trató de ayudar a los necesi­tados porque Dios así lo manda y los bienhechores lo posibilitan y es mi deber entregar lo que esté a mi alcance, pero sé también que la gratitud no es para mí si no para Dios Todo Poderoso es mínima pues los humanos nos olvidamos de agradecer, los valores morales se es­tán perdiendo". Logra también que por el departamento de Promoción Humana se otorguen becas a estu­diantes de escasos recursos econó­micos. Su preocupación por los pro­blemas sociales lo llevó a construir la Casa para la Rehabilitación de los Drogadictos. Ha hecho entrega de tuberías para la conexión de agua potable en los diferentes sectores. Son tantas las obras que serían di­fíciles enumerarlas o tratar de ge­neralizar, sin embargo las que el pueblo católico recordará con ma­yor cariño es la entrega del Reloj Público en la Iglesia San Francis­co de Milagro.

 

SU PREOCUPACIÓN POR LA JUVENTUD

Con vehemencia inculcaba el amor al trabajo pues es la base de la superación de los pueblos y que el estudio constituía la tarea de cada uno; en su parroquia San An­tonio formó el grupo Juvenil hoy denominado Integración, compues­to por los feligreses católicos estu­diantes de escuelas y colegios; quie­nes acompañaban a Mons. Wiesneth durante su recorrido animando los actos religiosos con los instrumen­tos musicales que para el efecto se había adquirido. Su trabajo se fun­damentó en lo que la juventud aspiraba plasmar por eso al celebrar su última Misa mostraba no una tristeza si no una alegría de haber servido a Dios por lo tanto indica­ba a los jóvenes que canten y en­tonen con energía. Y siempre cuan­do conversaba sobre su parroquia la juventud sobresalía en su diálo­go. Recibía igualmente las opinio­nes y criterios de todosellos pe­ro    oportunamente les brindaba sus consejos y narraba sus expe­riencias como los horrores de la guerra mundial.

Incentivó a los jóvenes hacia la práctica deportiva para lo cual construyó un verdadero' comple­jo deportivo al servicio de la co­munidad de Milagro con canchas de Indor, Baloncesto, Volly, Te­nis de Mesa agregándose a ello las graderías de cemento con los reflectores correspondientes. Y su última construcción el sa­lón de usos múltiples donde fun­ciona aulas especiales para los grupos de catequesis, Infancia Mi­sionera, Pre-Juvenil, Agrupaciones de Legionarios de María, Congre­gación del Sagrado Corazón y en la planta alta o primer piso un sa­lón de Actos 'Para que los jóvenes tengan donde reunirse y presentar sus obras a la comunidad" así lo mencionó en cierto momento.

 

HOMENAJES Y CONDECORA­CIONES

Casi todas las Instituciones le tributaron homenajes de agradecimientos por los beneficios obteni­dos y son bastantes los diplomas, pergaminos, placas, menciones de honor, recuerdos especiales los que hoy se conservan en el Museo re­ligioso que lleva su nombre. El muy Ilustre Municipio de Milagro otorgó en el año de 1984 la mención del Mejor Ciudadano del Cantón Mila­gro a Mons. Juan Wiesneth.

El Gobierno Nacional durante la presidencia del Dr. Rodrigo Borja Cevallos y por pedido expreso del Frente de Organizaciones Agrarias otorgó la Condecoración de la Or­den Nacional "Al Mérito en el gra­do de Comendador" este acto se efectuó el domingo 24 de Junio de 1990 en el Coliseo Cerrado "17 de Septiembre con la presencia de las principales autoridades del Cantón y de la delegada del Ministerio de Relaciones Exteriores se recuerda que en su discurso Mons. Wiesneth enfatizó "Soy indigno de recibir esta condecoración pues lo que ha­go es servir a los que necesitan .... La gloria es nada". Mostraba su to­tal humildad ante este merecido homenaje.

 

NOSTALGICA PARTIDA

Mons. Juan Wiesneth sufría de diabetes en­tre otras que también le aquejaban y que lo llevó muchas veces a in­ternarse en la clínica. Por orden de sus superiores y no por su propio deseo tuvo que acogerse a la jubi­lación y es así que se despide del Ecuador en mayo de 1992 y via­ja a Europa donde encuentra recon­fortamiento para su quebrantada salud. Sus últimos oficios fueron asistir a un párroco en un pueblo del Sur de Alemania hasta que el domingo 14 de noviembre vísperas de su cumpleaños, siendo las 06:00 se produce un paro cardíaco con locual fallece.

El sensible deceso es comunica­do en la parroquia San Antonio en instantes que los jóvenes beca­dos recibían su ayuda económica, pero nadie podía creer hasta que el Padre Eliecer Pérez al iniciar la misa dominical nocturnas comuni­ca la infausta noticia. Las expre­siones de dolor fueron muy noto­rias y hoy luego de haberse realizado las misas de réquiem continúan elevándose plegarias para Mons. Juan Weisneth, para algunos un Santo para otros un hombre ejem­plar y para muchos un Padre bene­factor.

Monseñor Juan Weisneth rebasó la vocación del sacerdocio, con su acción social solidaria, silen­ciosa y multifacética se trans­formó en un personaje casi mítico, en una insignia, difí­cilmente tendremos otro hombre como él, tal vez pasa­rán cien años más, ojalá su­cediera antes.

Su visión futurista era cual rayo de luz que al ama­necer alumbra todo el rebaño de la pradera, pues su cora­zón jamás dejó de latir junto a los corazones hambrientos de pan y de espiritualidad.

 

DISPENSARIO MÉDICO MONS. JUAN WIESNETH. BUCAY.

 Para conocimiento de todas las hermanas que no comparten con nosotras en el día a día del trabajo que realizamos en este pequeño pueblo de la Gran Provincia del Guayas exponemos en breve algo de esta obra asumida desde el 2004 como Administradoras para la Arquidiócesis de Guayaquil y a partir el 2006 como parte del patrimonio de la Congregación.

El Dispensario Médico “MONS. JUAN WIESNETH” – Bucay  desde el año 2002 pertenece a la red de Dispensarios médicos “REDIMA que es una organización sin fines de lucro que la conforman aquellas instituciones de salud que tienen relación activa con la Arquidiócesis de Guayaquil, sean parroquiales o de comunidades religiosas con una opción preferencial por los más necesitados”.

Algunos antecedentes acerca de esta RED:

REDIMA desde 1999 inicia su labor en salud, agrupa ya a 53 dispensarios en 3 provincias Costeras: Guayas, Los Ríos y Santa Elena con una presencia Institucional ya reconocida a nivel del Ministerio de Salud Pública y otros organismos nacionales e internacionales, habiendo afianzado sólidamente su prestigio en la Comunidad. La Pastoral de la Caridad a través de REDIMA busca la salud plena de la comunidad sirviendo especialmente a los más necesitados como una opción y un compromiso cristiano promoviendo y fortaleciendo la integración de los centros médicos de la Arquidiócesis, desarrollando programas y proyectos de salud, dando importancia a la prevención, nutrición, Formación y capacitación.

En el presente año se viene realizando en todos los dispensarios un trabajo de concienciación con miras a realizar una ceremonia de Consagración del personal que nos poyan en esta pastoral en el mes de septiembre del presente año.

Compartimos parte de  la temática que se viene abordando en la RED y en nuestro Dispensario con los profesionales de la salud con miras a su compromiso.

 

 

LA CONSAGRACIÓN

La palabra "consagración" designa un acto que une a Dios mediante un vínculo estrecho de hacer que esta persona sea reservada al Señor. Ahora tratándose de una persona decimos: Dios escoge, y a esta iniciativa de Dios es necesaria la aportación del hombre; por lo tanto ser consagrados comporta el encuentro y la convergencia de dos voluntades: aquella de Dios que llama, se ofrece y pide tomar posesión del hombre; y aquella del hombre que responde donándose. El resultado es que el hombre que se encuentra poseído por Dios es destinado a hacer de toda su vida un acto de culto y de alabanza a Dios.

La llamada fundamental y más esencial es la bautismal y por ella Dios hace al hombre "suyo" para hacerlo hijo en el Hijo, asimilándolo y transformándolo plenamente en Él. Porque la Iglesia no es otra cosa que el conjunto de aquellos que, tomados por Cristo y en Él inseridos, participan y viven "de Su misma vida, ella es, un pueblo que Dios consagra para Sí."

Todos estamos llamados a vivir esta consagración pero debe haber una participación e identidad, una pertenencia eclesial, vivir los valores cristianos, tener mística y espíritu Cristiano.

Dentro del Campo de la salud estamos llamados a ser pastoralitas de la salud responsables primeros y directos de la pastoral de la salud son los profesionales sanitarios cristianos. En virtud del Bautismo y de la misión recibida deben ejercer su profesión como una auténtica vocación cristiana; servir a los enfermos con honradez, competencia y entrega; iluminar las realidades existenciales y los grandes interrogantes de índole ética y religiosa, profesional y científica que se plantean en su campo de trabajo; asociarse para compartir experiencias, reflexionar juntos acerca de su identidad y apoyarse mutuamente en el ejercicio de su misión; hacer presente ala Iglesia y su mensaje en el campo de la sanidad, y celebrar la palabra y el ejemplo de Jesús en los sacramentos de sanación.

 

Algunas pistas del perfil de los profesionales católicos de la salud católico

 

a) Paciencia.

Así lo subraya la vida: "Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades" (Prov. 16,32). Esto pueda aplicar de modo semejante a la noble actitud del médico que "arriesga su vida" pacientemente.

También señala la Sagrada Escritura: "necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido" (Heb 10,36), que cada médico debe infundir con su actitud en los enfermos que trata.

Con toda razón afirmó Santa Teresa de Ávila: "La paciencia todo lo alcanza". Ante los que acostumbramos llamar "sus pacientes", el médico ha de mostrar una actitud paciente, lleno de dinamismo, entusiasmo y alegría.

 

b) Apertura a Dios.

Desde su vocación, el médico ha de ser un hombre de fe y de oración constante, a pesar de las ocupaciones o distracciones que aprende a superar. Invoca siempre y en todas partes a Dios. Suplica humilde y confiadamente la Luz del Espíritu Santo en sus decisiones y acciones más importantes. Valora y acepta de Dios la necesidad de los dones de Sabiduría e inteligencia para proceder adecuadamente en todo momento.

 

c) Humanismo auténtico.

Tiene en cuenta que no solamente trata cuerpos, con sus órganos y funciones, sino personas, que son la obra maestra del Creador. Así nos lo recuerda la Biblia: "Tú, Señor, eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y Tú el Alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros". San Pablo señala el lugar de Jesucristo en la Creación y su influjo definitivo en la realidad del hombre y la mujer: "porque en él (Jesucristo) fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles... todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia" (Col 1,16-17).

De acuerdo a lo que Cristo afirmó del amor y respeto a cada criatura humana, ya que "cuanto hicieron a uno de éstos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron" (Mt 25,40), encontramos profundas aplicaciones al hombre creado por Dios, como la frase de San Ireneo (130-202): "Cuando Dios creó al hombre, lo hizo pensando en su Hijo Jesucristo".

 

d) Conciencia bien formada.

Procura tomar decisiones y actuar siempre con conciencia recta, verdadera, cierta y atenta a los valores morales. De acuerdo a la enseñanza actual de la Iglesia, no permanece voluntariamente en el error (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, 16 (GS 16)), sino que investiga con diligencia y actúa prudentemente, sin correr riesgos innecesarios y despiadados.

 

e) Representa a Cristo Médico.

El enfermo y los familiares que los acompañan deben reconocer la imagen del Divino Médico, que sana, alivia y alegra la vida en las palabras, actitudes y acciones del médico.

Al mismo tiempo, el médico católico trata de descubrir la imagen de Cristo sufriente en cada enfermo, anciano o pobre, y lo atiende con el máximo amor y cuidado, como si fuera el único y le dedica el tiempo que necesita (Cf. Is53,2-9; Juan Pablo II, Carta Apostólica: Salvificidoloris, Roma 11 de feb. 1984).

 

í) Responsable en su tarea y con fe, deja su lugar a Dios.

Cumple responsablemente los compromisos que ha asumido y las que surjan en cada circunstancia. Con humildad y sensatez, acepta sus capacidades y, sobre todo, sus propias limitaciones. Con actitud de fe, aconseja al enfermo y a sus familiares, pedir a Dios por la salud y recomienda aceptar con gozo y amor la Voluntad de Dios. El médico católico, como parte de su responsabilidad, siempre deja su lugar a Dios, para quien no hay nada imposible.

 

g) Fraterno con sus colegas médicos.

Se siente hermano de todos los otros médicos. Vive la unidad en la diversidad. Comparte lo que es, lo que se sabe y lo que tiene. De manera oportuna, corrige fraternalmente y reconoce humildemente los errores que le hacen notar los demás.

 

h) Superación integral y Caridad.

Aunque de modo auténtico se trace la meta de mejorar en lo económico y en el nivel científico y técnico, se mantendrá accesible ante los más necesitados.

Aunque su prestigio y la calidad de sus instrumentos sea cada vez mejor, tendrá muy presentes todos sus deberes de justicia y caridad, sobre todo, en favor de los más pobres y de los que son menos útiles a los ojos de los hombres.

 

La actividad profesional del médico católico implica una formación permanente, acorde con el avance científico, que lo capacite para realizarla en coherencia con su fe.

 

  • El Agente de Pastoral de la Salud es llamado y enviado por Dios a trabajar a favor de la vida y del mundo de la Salud; es presencia amorosa y liberadora de Jesús que levanta y sana.
  • Persona rica en humanidad: cercanía, acogida, cariño, capacidad de escuchar y acoger al otro y ofrecer hospitalidad en su corazón. Persona equilibrada: posee una madurez humana y psicológica. Es discreto: está atento para captar lo que el otro quiere y necesita; respeta sus silencios y confidencias.
  • No se deja guiar únicamente por criterios de eficacia y de éxito, purifica sus motivaciones y fortalece su confianza en el Señor. Dinamiza procesos de transformación de realidades de sufrimiento; dolor y muerte en realidades de vida y esperanza. Liderazgo, para animar, coordinar, dinamizar y estimular las fuerzas vivas de la comunidad y el trabajo de grupos...
  • Es respetuoso de la libertad religiosa y de las creencias, es persona de diálogo. Trabajo en equipo y la colaboración interdisciplinaria. En pastoral de conjunto y facilita la integración. Debe aceptar y asumir la realidad de que vivimos en una sociedad enferma, herida. Integrar sus propias heridas le ayudará a vivir su llamado a compartir el ministerio de sanación, perdón y...
  • La espiritualidad es un estilo de vida o manera de vivir según las exigencias del Evangelio. Del APS es un vivir la vida según el espíritu de Jesús misericordioso, quien pasó haciendo el bien, curando y sanando toda enfermedad y dolencia.
  • Vive el amor gratuito Centrada en Jesús misericordioso Generadora deesperanza y vida Valor sacramental de la presencia Encarnad, desde lo cotidiano Programa del buen Samaritano A la escucha de la Palabra del Señor Contemplativa, de silencio y oración María, modelo en el“servicio de caridad''
  • El itinerario formativo se fundamenta en la Persona de Jesús y el Magisterio de la Iglesia. Formación integral: dimensión humano-comunitaria, espiritual, intelectual y
  • Pastoral-misionera.
  • Dignidad de la persona humana Comunidad primera gastadora y promotora de la Salud es parte del desarrollo integral Fundamento de la formación es la persona de Jesús, S.E. y Doc. De la Iglesia.
  • Opción por los más pobres, enfermos y abandonados
  • La comunidad cristiana es prolongación histórica de Cristo. . La persona sufriente es el sujeto responsable y activo de la evangelización y salvación.
  • Los grupos de pastoral de la Salud expresan la vitalidad y el espíritu evangélico del Pueblo de Dios.
  • Los hospitales y clínicas católicas deben tener presente: son un lugar privilegiado de evangelización.
  • Los trabajadores de salud son los agentes naturales de la pastoral de la salud.
  • La humanización nos lleva a afirmar que "ser" con el enfermo puede ser más importante que el "quehacer".

 

El perfil del agente de Pastoral de la Salud.

 

“Es una vocación, un llamado por Dios a trabajar en favor de la vida y de la salud; es presencia amorosa y liberadora de Jesús que levanta y sana Es una vocación, un llamado por Dios a trabajar en favor de la vida y de la salud; es presencia amorosa y liberadora de Jesús que levanta y sana”.

 

 

TEMAS FORMATIVOS

 

TOMADO DEL CURSO DE FORMACIÓN  PERMANENTE PARA AGENTES DE PASTORAL DE LA SALUD.

EL PLAN DE JESÚS

    

Tema 1: El Plan de Jesús

 

 

  1. Su misión: Ser Jesús
  2. Su Meta: Instaurar el Reino;
  3. Su método: Formar discípulos-maestros.

Mantengamos fijos los ojos en Jesús: Heb. 12,2.

Nuestro único modelo de actividad pastoral es la persona y vida de Cristo Jesús. Nosotros no podemos mejorar su proyecto ni su acción. Él elaboró un plan progresivo, con objetivos concretos y metodología definida, que debemos conocer para luego poder reproducir.

Jesús es el Pastor de los pastores y el único Maestro, es el Buen Samaritano que nos enseña, tanto con sus palabras como con su ejemplo. Todo pastor es pastoreado por él. Si se pierde esta primera relación de dependencia, no se tiene autoridad con respecto a los demás.

1.- Su Misión: Ser Jesús

Si con una sola frase quisiéramos resumir la misión de Cristo Jesús, sería: "ser Jesús". El nombre, para los orientales, no es sólo la forma de llamar a la persona, sino que descubre lo más profundo de su ser, su misión y su vocación. Jesús (Yeshúa) significa: "Yahveh salva": en él y a través suyo se posibilita la salvación de todo el hombre y todos los hombres.

El ha venido a salvar al hombre completo. No sólo el alma, sino también el cuerpo y el espíritu, así como las estructuras sociales, políticas y económicas. Le interesa el hombre completo. Ni sólo el cuerpo y la comida, ni sólo el alma y la gracia, sino la persona íntegra y todas sus relaciones.

Su misión es salvar a los hombres de cualquier tiempo o latitud. El mismo sintetizó su misión en cinco puntos cuando, desde la tribuna de la sinagoga de Nazaret presentó su plan de trabajo:

 

El Espíritu de Dios está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado:

-a anunciar la Buena Nueva a los pobres,

-a proclamar la liberación a los cautivos,

-a dar vista a los ciegos,

-a dar libertad a los oprimidos

-y proclamar el año de gracia del Señor (Lc 4,18-19).

2.- Su Meta: Instaurar el Reino

Jesús tenía un objetivo bien concreto y definido: instaurar el Reino de Dios en este mundo. Por eso, el tema central de su predicación, era revelar el misterio del Reino: qué es, condiciones para entrar en él y, sobre todo, el estilo de vida de quienes le pertenecen. San Mateo delinea dos veces los diferentes elementos de cómo Jesús implantó el Reino:

Recorría Galilea, proclamando la Buena Nueva de Dios, enseñando en las sinagogas el misterio del Reino y curando a los enfermos (Mt 4,23; 9,35).

Cuatro facetas comprendía su ministerio: recorrer, proclamar, enseñar y curar:

Recorrer: Jesús fue un predicador itinerante que nunca se estableció en un lugar fijo. Iba por todas partes, aún las prohibidas, como Samaria. Incluso se desplazó más allá de los límites de la tierra santa: Tiro y Sidón. Predicaba en el mar, las aldeas y las plazas de las ciudades: en las montañas y los valles; en el templo y las sinagogas, en la casa de los pecadores y en la mesa de los fariseos. En fin, en todas partes se escuchaba la voz del alegre mensajero que comunicaba la Buena Nueva del Reino a todos los hombres. Como buen pastor, tomó siempre la iniciativa. Por eso dijo: He venido a buscar ya salvar lo que estaba perdido (Lc 19,10).

 

Proclamar: La primera fase de la predicación de Jesús era el anuncio de una Buena Noticia: ¡el Reino de Dios ha llegado! San Marcos resume el contenido de este kerygma: Arrepiéntanse y crean en el Evangelio, porque el tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca (Mc l,15).

 

Enseñar: Después del anuncio de la Buena Nueva, venía el proceso de enseñanza. No se trababa tanto de un cúmulo de verdades o tesis teóricas, sino de una forma de vivir y de relacionarse los unos con los otros. Con su propio ejemplo, vino a enseñar a vivir a aquellos que habían nacido de nuevo por creer en el Evangelio. Se trataba de una nueva doctrina expuesta con autoridad: (Mt 7 ,28-29).

 

Curar: Otro elemento del ministerio de Jesús, era la curación de enfermos como signo de la llegada del Reino. Todo esto en vistas a instaurar la soberanía total de Dios sobre su pueblo, excluyendo todo sustituto que compitiera con el Señorío de Yahveh delante de su pueblo. Por eso, San Pedro resume el ministerio de Jesús diciendo: pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él (Hech 10,38).

3.- Su Método: Formar discípulos-maestros

Si Jesús tenía una misión universal, pero él estaba limitado por el tiempo y el espacio, ¿cómo podría entonces abarcar a toda la humanidad y romper las fronteras geográficas? Lo primero que hizo, fue rodearse de discípulos, para de esa manera multiplicarse y prolongarse. La tarea primordial de Jesús durante sus tres años de ministerio, no fue atender a las multitudes que lo seguían. Su preocupación principal se centró en sus discípulos, hasta que doce de ellos llegaron a ser maestros. La opción preferencial de Jesús fue formar discípulos, capaces de generar nuevos discípulos.

El que en verdad aprende, no esconde su riqueza, sino que a su vez enseña a otros. El verbo "aprender" en hebreo (Lamad), cuando se conjuga en modo causativo (hifil), se traduce como "enseñar". Es decir, todo aquel que ha logrado aprender, necesariamente debe enseñar.

Por lo general, nos engañamos pensando que Jesús andaba siempre rodeado de multitudes que lo arrastraban. No. Aunque le interesaba todo el pueblo, su visión pastoral no se limitaba a repartir enseñanza a los cuatro vientos, sino a formar a los pastores que atendieran, cuidaran y sirvieran a las ovejas. La prioridad de Jesús fue terminar el proceso pedagógico en doce de sus discípulos. El quería dejar acabado el modelo, para que después todos nosotros tuviéramos un marco de referencia que nos guiara en nuestro trabajo pastoral.

"Yo por ellos me consagro", confesó en la última cena (Jn 17,19). Jesús se consagró en cuerpo y alma a troquelar a doce que, siendo como él, pudieran continuar en el tiempo y propagar en el espacio su obra salvífica. Porque la tarea de cosechar la mies ya madura en los campos, era apremiante, supo invertir y capitalizar el poco tiempo que tenía. No le interesaba la producción en serie ni la gran cantidad de seguidores, sino la calidad.

Jesús no sólo formó discípulos, sino que a éstos los capacitó para llegar a ser productores de discípulos, los cuales llegaron a ser maestros también. Por eso, la comunidad primitiva se congregaba en torno a la enseñanza de los apóstoles (Hech 2,42). Jesús, a diferencia de Juan Bautista, que sólo tenía discípulos, transformó a los suyos en maestros aptos para formar discípulos a su vez. Así pues, la opción preferencial de la labor pastoral de Jesús fue la formación de discípulos. Por tanto, cualquier colaboración en instaurar y extender el Reino debe ser a base de la formación de auténticos discípulos de Jesús.

La gran comisión confiada por Jesús a los suyos fue: Vayan y hagan discípulos a todas las gentes (Mt 28,18-20). Evangelizar no se reduce a la comunicación de un mensaje o anunciar Buenas noticias, sino que es una tarea de escultor: formar discípulos de Jesús.


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